Óscar sacudió el polvo del sombrero que había recogido del contenedor. Era un sombrero marrón idéntico al que Harrison Ford lucía en la saga del mítico aventurero Indiana Jones. Una vez calado sintió como una parte de sí había muerto en algún lugar entre las llamas y una nueva persona nacía en su interior. Alguien que, sin lugar a dudas, viviría un sinfín de aventuras en el futuro. Con la cara semioculta bajo el ala del sombrero avanzó sigilosamente hacia las figuras y en un instante pudo oír su conversación, aún a una distancia prudencial.
-Raphael, ¿qué has traído de comer?- dijo uno de ellos con voz nasal.
-Pizza, por supuesto, ¿qué esperabas?- dijo un segundo alegremente.
-¡Pizza! ¡Adoro la pizza!
-¡Covadooooooooooooongaaaaaaaaaaaa!- gritaron al unísono asustando a Óscar que trastabilló de la impresión tropezando con un botellín de cerveza que tintineó en la oscuridad.
Óscar dio dos pasos hacia atrás tratando de permanecer oculto en las sombras. Los tres misteriosos personajes se volvieron hacia el sitio, alarmados.Aquél al que habían llamado Raphael tomó un trozo de tubería y lo levantó amenazante.
-¿Quién anda ahí?- dijo severamente.
Óscar dio tres pasos más de espaldas con la firme y sana intención de huír. Y a punto habría estado de hacerlo de no ser porque notó que algo duro se le apretaba contra la espalda de repente.
-Quieto ahí, vaquero- dijo una voz de mujer a su espalda-, o te lleno de plomo.
-¿Covadonga?- dijo uno de los hombres.
-Eh... tranquila... yo solo estaba...- balbuceó Óscar.
-¿Qué? ¿Sacando el perro?- dijo la mujer apretando el metal contra su espalda- ¡Sí, chicos, soy yo, tenemos compañía! Vamos, anda, cowboy.
Fue empujado a caminar hacia delante, hasta un recodo en el camino a donde habían ido, siempre por delante de él, los tres hombres. Una vez allí, bajo un foco en el que algunos mosquitos jugaban a "electrocución voladora", el juego de moda entre los mosquitos de la zona, Óscar pudo al fin verle las caras a sus captores.
Se trataba de tres hombres y una mujer. Debían tener la misma edad que Óscar aunque el que se hacía llamar Raphael aparentaba unos 20. Llevaba barba de dos días (aunque bastante poco poblada) y vestía completamente de negro. Con la cabeza afeitada y una línea también negra debajo del ojo derecho al estilo de los jugadores de fútbol americano.
-Este es Raven-dijo Raphael señalando al más cercano a él, otro tipo famélico, vestido de negro, calvo y con los ojos pintados de negro-, aquél de la melena es Machina y para que lo sepas, no habla. Yo soy Raphael y ella, ella es Covadonga.
Covadonga era una chica morena, muy delgada,muy pálida y algo bajita para su edad. Vestía de negro como el resto de sus compañeros y tenía una expresión como de niña perdida que le quedaba francamente bien. A pesar de su lividez sus ojos color miel atravesaban con fiereza a Óscar, como si toda la situación estuviera bajo el único control de su mirada. Había guardado el arma en el bolsillo de su chaqueta negra y aún apuntaba a nuestro héroe. Y en un ángulo algo inclinado hacia abajo por lo que su virilidad caería justo un segundo antes que su vida si se le ocurría hacer alguna tontería.
-¿Y tú quién coño eres?- preguntó Raphael con severidad-, ¿te has soltado de la mano de mamá?
Óscar dudó un momento, consciente de que la ropa del fin de año pasado, algo rota y quemada pero ropa de fin de año a fin de cuentas, desencajaba completamente con la estética oscura y siniestra de sus captores. El miedo le empujó desde dentro hacia afura y sin titubear, para que no supieran que les temía, respondió sin vacilar demasiado:
-Óscar. Me llamo Óscar.
Raphael sacó de un bolsillo un cigarro por la mitad, se lo puso ladeado en la comisura de los labios y lo encendió con un zippo plateado con alguna suerte de garabato grabado.
-Muy bien, Óscar. ¿Sabes quienes somos, verdad?
Óscar, evidentemente, no tenía la menor idea pero cuando se disponía a responder que no Raven le interrumpió.
-Sí, amigo, somos nosotros. La Orden Magenta.
Raphael le dio un codazo para que se callara y Raven gruñó retrocediendo un paso.
-Cállate, Raven. Tú, Óscar, ¿sabías quienes eramos?
Óscar no tenía ni idea.
-Sí- se apresuró a responder-, he oído hablar de vosotros.
-Muy bien, entonces dinos, ¿eres un espía de los High Skull o has venido a unirte a nosotros?
Covadonga, que había permanecido callada se acercó un paso a Óscar que no pudo evitar temblar levemente al pensar en el arma.
-¿O has venido a morir aquí abajo, amigo?- dijo con provocación.
-He venido... a unirme, claro- dijo nuestro protagonista tratando de parecer enigmático.
-Muy bien- asintió Raphael-, quizá necesitemos a alguien más. ¿Sabes las reglas de La Prueba, no?
-Eh... sí, claro, pero... ¿las sabes tú?
La Orden Magenta en pleno se rió durante medio minuto más o menos. Bueno, todos menos Machina que permanecía serio y mirando hacia abajo. Finalmente Raphael hizo un gesto a Raven que carraspeó, se adelantó un paso y dijo:
-Primero tienes que encontrar el refugio, y aquí estás- todos asintieron-, luego tienes que contarnos una fechoría, algo que hayas hecho lo suficientemente macabro como para que merezcas que te dirijamos la palabra. Luego de eso te ponemos una prueba. Si la cumples eres uno de los nuestro.
-Gracias, Raven, dijo Raphael- Raven sonrió orgulloso.
Óscar tragó saliva pensando en el lío en que se estaba metiendo y que al día siguiente tenía los exámenes de selectividad.
-Venga, pasmao, tu historia.
Óscar tragó saliva y les contó su historia. Todos se quedaron boquiabiertos durante un segundo salvo Machina que permanecía inmóvil y silencioso.
-Vaya con Osquitar- dijo Covadonga disimulando algo que bien podía ser emoción.
-No sé si esa historia es real o te la has inventado, Óscar. Pero si es cierta tienes agallas, y eso nos gusta.
-Y si es falsa... ¡bang!- dijo Covadonga moviendo el arma dentro de su bolsillo.
-¿Y ahora qué?- dijo Óscar que llevaba un buen rato aguantando con todas sus fuerzas para que no vieran el miedo tan grande que tenía.
-Ahora tu prueba- dijo Raphael y Raven le acercó un sombrero en el que había varios papeles doblados-. Por cierto, amigo, ese sombrero es idéntico al que usábamos antes para el sorteo de la prueba.
-Ah-dijo óscar fingiendo desinterés-, seguro que era peor.
-Seguro- dijo Raphael con recelo-.Te explico, sacas tres papeles. Cada uno de ellos es una prueba. De los tres eliges una y ésa será la que tendrás que realizar para pertenecer a la Orden Magenta. Adelante, mete la mano ahí.
-Sí, vamos- dijo Covadonga.
Óscar metió la mano en el sombrero y sacó tres papeles al azar. Los desdobló y leyó en voz alta las tres posibles pruebas a realizar:
-Encontrar a Willy, la mascota perdida.
-La Carrera del Duro.
-Dos entran, uno sale.
Óscar se quedó mirando los papeles, sabedor de que ahora le tocaba elegir qué prueba quería realizar si quería, al menos, quitarse de encima a los cuatro bichos raros.
-Eh... ¿en qué consisten?
-Primero elige- dijo Covadonga acercándose con el bulto de su chaqueta apuntándole a los testículos.
Óscar tragó saliva.
-Pues...
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Tú decides:
OPCIÓN A: Encontrar a Willy,la mascota perdida.
OPCIÓN B: La Carrera del Duro.
OPCIÓN C: Dos entran, uno sale.
OPCIÓN E: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada.
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EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)
¿Y a esto cómo se juega?
Cada LUNES el blog se actualizará con una entrada que expondrá la situación actual de Óscar y se dará a elegir a los lectores entre tres opciones que representarán su futuro inmediato: dos de estas opciones vendrán preestablecidas por la dirección del blog (ego sum) y la tercera quedará abierta para que sea el público quien la sugiera. De vosotros depende que Óscar se convierta en un triunfador en la vida o en un mendigo harapiento, por mencionar solo dos de las infinitas posibilidades. Adelante.
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lunes, 31 de marzo de 2008
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