¿Y a esto cómo se juega?

Cada LUNES el blog se actualizará con una entrada que expondrá la situación actual de Óscar y se dará a elegir a los lectores entre tres opciones que representarán su futuro inmediato: dos de estas opciones vendrán preestablecidas por la dirección del blog (ego sum) y la tercera quedará abierta para que sea el público quien la sugiera. De vosotros depende que Óscar se convierta en un triunfador en la vida o en un mendigo harapiento, por mencionar solo dos de las infinitas posibilidades. Adelante.

lunes, 21 de abril de 2008

1x07. Buenos días.

Movió brazos y piernas con toda la fuerza de la que fue capaz aproximándose a la superficie que parecía no llegar nunca. El aire en sus pulmones de pronto pesaba más de lo que jamás habría sospechado y se agotaba presionándole desde dentro como una maquinaria forzada al extremo. Sentía que algo nadaba tras de él pero ni siquiera fue capaz de volver la cabeza para mirar. No podía gastar ni un gramo de su fuerza en algo que no fuera llegar a la superficie, al pistolero, que flotaba panza arriba sobre él. Los últimos metros debieron durar horas en su cabeza agotada. Pero ahí estaba, la espalda del vaquero vencido, como un tablón de madera en mitad de un naufragio. Se agarró con una mano del cinturón con cartucheras y subió.

Óscar abrió los ojos y despertó sobresaltado dando un grito.
Lo primero que vieron sus ojos fue la espalda desnuda de una mujer que, al oírlo, asustada, se apresuró a acabar de abrocharse el sujetador negro que estaba poniéndose. Le miró perpleja. Estaba sentada en un tocador justo delante de Óscar que yacía en una cama amplia y cómoda que no era la suya. Intentó moverse y sintió una punzada de dolor en el hombro. Se miró el torso desnudo y encontró una venda en el lugar de la herida. Su mano quemada también había sido curada.

-Eh, tranquilo, cowboy- dijo Covadonga en tono amigable-, o se te saltarán los puntos.

Óscar se llevó entonces la mano a la cabeza. También la llevaba vendada. El golpe. El pozo. Comprendió entonces que lo habían knockeado mientras luchaba con Machina. Un golpe contundente que lo había arrojado a la inconsciencia. Un mal viaje del que ahora apenas recordaba nada. ¿Había estado soñando con el lejano oeste?

-¿Dónde estoy?

Covadonga rió mientras se encendía un cigarrillo.

-En mi casa- dijo arqueando las cejas como si hasta a ella misma le pareciera increible lo que estaba diciendo.
-¿En tu casa?
-En mi casa, cowboy. Tienes suerte de que en el fondo tenemos buen corazón. Y de que mi hermano sea médico, porque esas heridas no tenían buena pinta- señaló su hombro.

Óscar estaba bastante confuso pero las ideas se le amontonaban.

-¿Cuantas horas he... -preguntó con miedo.

El sol entraba de lleno por la ventana abierta por lo que calculó que sería mediodía. Un poco antes, con suerte, y aún llegaría a los exámenes, dijo para sí.
Covadonga le miraba con expresión divertida.

-¿Cuantas horas qué?
-Cuantas... ¿cuantas horas he dormido?

Covadonga sopló el humo haciéndose la interesante.

-Has tenido fiebre. He tenido que estar encima tuya como si fueras un bebé.
-¿Qué hora es ahora?- dijo nuestro héroe tratando de despejarse.
-Ahora son las... a ver... 10:45.
-Bien- trató de incorporarse Óscar-, aún hay tiempo.

Covadonga le observaba resignada.

-10:45 del domingo- dijo tratando de no alarmarle.
-¿Domingo¿ Te estás quedando conmigo. Ayer fue domingo.

Covadonga negó con la cabeza intentando sonreír.

-Ayer fue sábado, amigo- respondió.
-Estoy convencido de que ayer fue... espera, ¿cuánto....?
-Llevas ahí metido una semana, cowboy. Debatiéndote entre la vida y la muerte- declamó Covadonga bromeando con gesto sombrío.

Óscar miró la habitación de Covadonga. Buscaba la cámara oculta tras alguna de esas montañas de libros o alguno de los posters de grupos "siniestros" que poblaban la estancia.

-No he podido dormir tanto tiempo...-comenzó a ponerse nervioso Óscar-los exámenes.
-Si tenías algún examen, muñeco, lo has perdido ya.

Óscar tomó un vaso de agua que había en la mesita de noche, a su lado. O más bien intentó cogerlo ya que su mano, con el enorme vendaje, no respondía del todo bien a sus intenciones. El vaso estuvo a punto de caer dos veces. Covadonga se acercó sonriente.

Venga, deja que te ayude- y tomó el vaso acercándolo a sus labios como una enfermera aplicada haría con un anciano.

Óscar la miró agradecido y tomó un trago largo. Se atragantó n poco al final y se le resbaló algo de agua por la barbilla al pijama que llevaba puesto. Un pijama que le venía un poco grande.

-Ey, espera, manazas- dijo ella sin dejar de sonreír.

Le limpió la barbilla y el pijama con cariño y sus rostros se quedaron muy cerca, parados, mirándose en un instante congelado. Acercaron sus labios lentamente. Cuando estaban a punto de besarse sonó el teléfono móvil de Covadonga.

-Sí, se ha despertado por fin- decía dando vueltas por la habitación mientras hablaba con su interlocutor-, sí, sí, está aquí. Está un poco débil Vale. Ciao.

Óscar se le quedó mirando con gesto de duda.

-Raphael. Quería saber cómo estabas. Ahora vendrá a verte.

El gesto de Óscar pasó de la calma a los nervios en un instante.

-Tranquilo, hombre. Que quiere pedirte disculpas por el golpe. Ha estado muy preocupado todo este tiempo.
-Queríais- dijo como sacando las palabras de una en una de ese saco de nervios donde viven las palabras-... queríais matarme... solo me defendí.

Covadonga se llevó las manos a la cabeza y suspiró.

-Eso... eso fue un lamentable error- dijo Covadonga clavando sus excesivamente pintados de negro ojos en los sorprendidos ojos de Óscar-; nosotros no queríamos matarte.
Pero... el pozo de la muerte.

Covadonga volvió a suspirar y encendió otro cigarrillo.

-Verás, cowboy. Hubo un malentendido. Pensábamos que eras otra persona.
-Otra persona a la que queríais matar- aventuró nuestro protagonista.
-Noooo- Covadonga le dio un golpe amistoso en la cabeza-, ¿qué dices? Alguien que sabía quiénes eramos y quería participar en la partida de aquélla noche.
-¿Partida?
-¿Qué te creías que eramos? ¿Una secta satánica?

Covadonga rió a carcajadas. Óscar, muy sorprendido se incorporó un poco en la cama para oírla mejor.

-¡Era rol en vivo, tío!

A Óscar le pareció que le caía un jarro de agua fría. Rol en vivo. Tenía sentido. Todo el maldito sentido.

-¿Y... y el arma?
-Mi teléfono móvil- dijo Covadonga agitando su teléfono, ultima generación pero demasiado grande.

Óscar se echó las manos a la cabeza en la misma expresión que se les queda a algunos cuando se enteran de que hay una cámara oculta y que todo era una broma.

-¿Y lo de... la Orden Magenta?
-Eso es cierto. Así nos llamamos, La Orden Magenta. Somos una especie de... ¿cómo lo diría? Club social. Nuestras actividades son muy variopintas y algunas, perdona que te diga, sí que son bastante de película- dijo guiñando un ojo.

Óscar le hizo una pregunta más que le pareció que debía saber y a la que Covadonga, que estaba siendo de lo más cortés, contestó sin reservas. Luego se puso a contarle cosas de los High Skull, otro club social, archienemigo en todo, que les hacía la puñeta en cualquier cosa que hicieran y siempre había peleas y competiciones entre ellos. Le contó que aquél día esperaban a alguien que quería entrar en la Orden y que respondía más o menos a las apariencias de él. Luego, cuando Óscar ya estuvo inconsciente se enteraron de que el chico no había podido ir por un percance que había sufrido en una fiesta con unos amigos.

-Más tarde vi tu rostro en la tele, cowboy- dijo con una sonrisa de oreja a oreja-. ¡Eres famoso, tío! Todo el mundo te está buscando.

Óscar se puso tenso.

-¿Piensan que fui yo?
-Vamos, tío, a mi no me engañas. Fuiste tú, nos lo contaste con pelos y señales el otro día.

La voz de Covadonga era de fascinación.

-Sí, pero... ¿qué dicen en la tele?
-Tus padres y tus amigos dicen que eres un héroe. La poli y algún vecino dice que te vieron hacerlo. Por lo visto hay varias pruebas que te incriminan, amigo. Por eso te escondí aquí. Mis padres están 3 semanas en Florencia en una convención. Tenemos la casa para ti y para mí. Mi hermano viene de vez en cuando a ver qué tal está la cosa. Sobre todo esta semana pasada, que ha estado cuidando de ti.

Óscar no supo que decir. Realmente su cabeza estaba más preocupada pensando en que, como colmo de males, no había podido ir a ninguno de los exámenes de selectividad. Una semana durmiendo.

-Gracias, Covadonga.

Ella se acercó poco a poco a sus labios de nuevo.

-No tienes que dármelas. Puedes quedarte aquí conmigo y ya planearemos cómo te ayudamos a salir de ésta. Al fin y al cabo nos impresionaste, ya eres uno de los nuestros- dijo guiñando un ojo y acercándose un poco más a su boca-. O puedes volver a casa y entregarte. ¿Qué me dices?


Tú decides:
OPCIÓN A: Quedarse en casa de Covadonga y trazar un plan con la Orden Magenta.

OPCIÓN B: Volver a casa y entregarse.

OPCIÓN C: Otra. Cualquier otra cosa que se les ocurra, anótenla en los comentarios de esta entrada.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE ÓSCAR ESTÁ ABIERTO. DEJEN SU OPINIÓN EN LOS COMMENTS Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA. EN LA ESQUINA SUPERIOR DERECHA DE LA PANTALLA PRINCIPAL DE ESTE BLOG PUEDEN VOTAR LAS OPCIONES. (LA TERCERA OPCIÓN APARECERÁ CUANDO SE DECIDA CUAL ES DE ENTRE VUESTROS COMENTARIOS.)

10 comentarios:

WacKmaN dijo...

Bien... Todo se explica al fin... XD

La pregunta podría ser la típica:
¿Fuiste tú la que me quitaste la ropa? Que así entra en el morbillo XD.
Me he quedado con la A, a ver si hay tomate!

-ZalayA- dijo...

Si Covadonga es como me la imagino en mi cabeza, Oscar elegirá la A sin dudarlo.
La pregunta... Sería muy obvio preguntar porque le llaman cowboy, asi que la de la ropa me parece adecuada.

Un saludo!

Vórtice Marxista dijo...

Bienvenidos todos de nuevo a la normalidad. Empezaré pidiendo disculpas por el maremagnum de la semana pasada. Me apetecía dar de pronto un giro descomunal en la dinámica del blog al menos durante una semana, para que nadie se durmiera en los laureles. Y funcionó. Hubo quien estuvo atento y todo. Pero lo siento por la gente que entró y no pudo ni votar en las encuestas fugaces que tan solo duraban seis horas.

Que sepais que el capítulo anterior fue especial, entre otras cosas por un motivo. Óscar estuvo a punto de morir "gracias" a nuestras decisiones. Quien piense que no existe la posibilidad de que Óscar muera se equivoca de lleno. Estamos tomando decisiones importantes en su vida y las decisiones, amigos, tienen consecuencias. Afortunadamente salió de esta. :)

Por otra parte me gustaría felicitaros, hemos llegado a las mil visitas desde que puse el contador. Esto es: hace un mes exactamente. Me halaga que tanta gente se interese por los asuntillos de nuestro intrépido héroe pero hay algo que no me acaba de convencer. A pesar de recibir tantísimas visitas diarias la mayor parte de la gente entra y no comenta nada. Os propongo algo, ¿por qué no me ayudáis a discernir alguna idea para que la gente que entra a echar el vistazo, además de mirar, que es estupendo, nos deje una firmilla?

No es egolatría (bueno, un poco :P ) es que me gustará francamente ver cómo crece esta familia que vamos creando lunes a lunes. Oír comentarios, que haya más polémica en las votaciones. Más reñidas, no se si me explico. Propongo que los que asistís por estos lares me echeis un pequeño cable, a ver qué se nos ocurre entre todos.

Eso, amigos, es la web 2.o.

xDDD

Gracias por estar aquí.

Virginia dijo...

Óscar le pregunta a Covadonga si le dicen algo las Tres Siglas, que no se si se acabaron desvelando la semana pasada, pero me parece que no :)

Y como opción C aún no se me ocurre nada, pero seguiré dándole vueltas al coco, prometido!!!


Besos desde La Palabra

vórtice marxista dijo...

Las tres siglas elegidas (en este caso por ser capitulo especial elegí yo las que más me gustaron) son:

S.

V.

C.

ya tendréis noticias de eso.

Bienvenida, Virginia.

Miriam Rubio dijo...

Hola, soy Miriam. Has escrito en mi blog "Viajes de cine". Pues la verdad es que no tengo ni idea cómo ha llegado tu blog a nuestra uni, pero supongo que por algún enlace. Dame algún dato más del pueblecito de Asturias que comentas, y así te puedo decir exactamente cuál es. De todas formas, yo estuve en Niao, un pueblo que se parece bastante a lo que describes (hórreos, casas de sidra, todo muy medieval). Toda esa zona es así.
Por cierto, escribo aquí porque no sabía cómo ponerme en contacto contigo.

Un saludo.

Miriam

Virginia dijo...

Llego a tiempo para una opción C?

Óscar no espera al resto de la órden y se va con Covadonga al lugar de los hechos (de riguroso incógnito, of course) para evaluar la situación.


Y en cuanto a las siglas... son las más importantes del mundo ;) Es lo único que queda cuando ya no queda nada, cuando te comes el tiempo con papas, y quieres cagarte sobre el cerebro fresco de todo el mundo.


Besos sinpulso, como los que manda el taxista.

Vórtice Marxista dijo...

Bien, señores, habrá que darle las gracias a Virginia...

GRACIAS VIRGINIA

Porque , aunque fuera de plazo, ha entregado LA ÚNICA OPCIÓN C PROPUESTA ESTA SEMANA.

O nos estamos durmiendo o estamos perdiendo un poco en interés por lo de las opciones C. Bueno, a lo mejor preferís que las quitemos, ya sabéis que en este blog mandan los lectores. Ya veremos como continúa la cosa, igual hay que pensar otro modo de "juego".

Por lo pronto un adelanto. la semana que viene habrá una novedad curiosa en el capítulo, espero que os guste.

Veamos las votaciones:

PREGUNTA REALIZADA A COVADONGA:
-¿Fuiste tú quien me quitó la ropa?
2 VOTOS
-¿Sabes algo de las siglas de mi muñeca?
1 VOTO


OPCION C:
-No esperar alos demás e ir con Covadonga, de incógnito a la escena del crimen.
1 VOTO

Bien, esos son los resultados de esta semana. Recuerden que pueden seguir votando en la encuesta y que estoy esperando a ver si me ayudan con el tema de los comentarios.

Abrazos y Besos a todos.

†_†DunkleSeele†_† dijo...

Voto por la pregunta de las siglas.

el trampero dijo...

Vaya, he llegado tarde... de todos modos estaré atento a las próximas actualizaciones, a ver como continua la procelosa vida de Oscar.